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EL DOMINICANO Y LOS ANIMALES

 Por: J. Eduardo Martínez.
Es increíble como el dominicano relaciona a los animales con las personas, en su lenguaje coloquial.  El dominicano no pierde oportunidad para comparar, de una forma o de otra, a otro ciudadano con las características de algún animal.  Es una jungla lo que tenemos.

Si una mujer es pobre y de pocas posibilidades personales, le dicen “mosquita muerta”.  Si es de vida alegre le dicen “zorra”.  Las queridas o “sucursales”, con frecuencia son catalogadas por las esposas como “perras”.

El que pelea con cualquiera es un “león” y si tiene muchas mujeres es “un caballo”.
Al bruto le dicen “burro”, aunque hay otra acepción acerca del burro que a los hombres no les incomoda (adivinen).

Cuando se está muy borracho se dice que está “borracho como un perro” (no sabía que los perros bebían tanto).  Al que roba le dicen”gato” y al que es muy cuidadoso le dicen”culebro”.

La mujer que está muy buena es una “buena yegua”.  En medio de una pelea hay personas que amenazan con sacar un “lengua de mime” y de inmediato se arma el “juidero”.

La farándula no se queda atrás con su jungla particular, ya que en ella tenemos “caballo”, “el toro”, “el torito”, “el león” “el tiburón” “la loba” y otros más.  Esta página no se que atrás y tiene su “zorro” y su “chivo”

Pero la inventiva del dominicano no termina ahí, ya que al cobarde le dicen “gallina” y al guapo “gallito de pelea”, mientras que al que tiene buena vista le dicen que tiene “vista de águila”.

Ustedes recordarán al famoso “club de los monos”, cuya característica principal era su feúra.  Al periodista que tiene varios lugares de trabajo le dicen que “pica más que un mosquito y hay quienes dicen que “de mosquito para arriba, todo es cacería”.

A los homosexuales les dicen “patos” y a los que quieren acapararlo todo les dicen “pulpos”.

Quizás la expresión más popular de todas las mencionadas es la que se ha “criollizado” con el paso del tiempo, adquiriendo una expresión propia: al que vive en la calle, para arriba y para abajo, haciendo lo que le da la gana, le dicen “tiguere”, traído del tigre.

Mientras tanto, yo me voy a “poner” temprano como “las gallinas”, para que no me coma “el tigre”.