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Las cocinas modernas tienen sus ventajas pero los métodos antiguos no producen problemas de contaminación ambiental.

Por:Jean Carlos Collado

Por la frescura de la temperatura atmosférica, hoy he pensado en aquellos tiempos en época como esta de invierno, cuando niños y niñas de Baitoa rodeábamos ambos lados del fogón para calentarnos o aliviarnos del frío, mientras la madre o la abuela a temprana hora de la mañana colaba el café como parte de nuestras costumbres campesinas. La palabra fogón en la actualidad no es extraña, porque en algunos lugares del país lo usan todavía como en nuestro Baitoa que aun hay algunos, aunque quizás con un estilo más moderno, pero las nuevas generaciones no saben que se trataba de un cuadro con característica de mesa hecho de madera y relleno de tierra en la parte superior donde se formaban dos o tres espacios divididos por piedras que funcionaban como hornillas para colocar los recipientes y se prendía con leña o pedazos de palos extraídos de árboles previamente cortados y puestos al sol para secar o aparecidos en los montes.

Para el encendido de la leña se usaba cuaba, gas y papeles. Ya después de obtener las llamas, fuego o candela se colocaba el recipiente para cocer los alimentos. El sartén, las parillas y los calderos de hierro eran los exclusivos al tiempo de freír, hervir, asar o cocinar los productos alimenticios. ¡Ah! y una antigua ollita de barro que en cada hogar era la preferida para el guiso de los granos y víveres. Los que tuvimos la oportunidad de alimentarnos con comidas preparadas en fogón Baitoero podemos hablar de un sabor especial y exquisito que le otorgaba el aroma del humo. En la actualidad ni manos expertas en la preparación de recetas gastronómicas y con la comodidad de los nuevos artefactos de cocina han podido acercarse a aquel inigualable sabor del moro de habichuelas como plato dominicano hecho en el tradicional fogón. La cocción de los alimentos en leña es propia del campo Baitoero donde hay suficiente espacio para la ventilación de la ceniza como residuo de los tizones y la humareda del fuego, pero ya su uso no es muy frecuente . El fogón de leña fue sustituido por el anafe que funciona con carbón, luego la estufa de gas y en la actualidad contamos con diferentes modelos de estufas eléctricas. La cocina moderna tienen sus ventajas pero los métodos antiguos no producen problemas de conta-minación ambiental.