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Emprendedurismo en la sangre de los baitoeros

Cada pueblo, comarca, paraje, tiene signo conductuales característico. Asi como nombres distintivos para cada actividad o cosas.
 
Éstas diferencias no sólo se producen de un país a otro o de una región a otra. También se producen entre una comarca y otra.

Pero en ésta ocasión no voy a señalar esas diferencias, ni la voy a citar. Voy a intentar enfocarme en dos conceptos generales. El conservadurismo y el emprendedurismo.

Mientras que en uno predomina el conservadurismo, en otro, el emprendedurismo. Y, encontrar esto último en zonas rurales, es casi un milagro.

Los pueblos de las zonas rurales de nuestro país tienen un marcado conservadurismo en la sangre. Pero podríamos afirmar que es en toda nuestra sociedad. Desde luego que el signo más distintivo que podemos señalar del porque de ésta conducta, es, el dominio absoluto que ha tenido la Iglesia católica en toda nuestra evolución social. Ésta ha mantenido el control total de la educación de los ciudadanos. Al extremo de tener una influencia absoluta en todo los estamentos de decisión de la sociedad. No solamente del Estado, de la sociedad.

De esto podemos llegar a la conclusión que quien quiere dirigir la sociedad debe pactar por obligación con la iglesia católica.

Ahora, existen pueblo que se le escapan a ese conservadurismo. A ese control. Que llevan en la sangre el tomar iniciativas. Que siempre dan el primer paso. Que se arriesgan, se lanzan. No le temen al devenir. Son pueblos que marcan el camino a seguir. Estos pueblos, de manera colectiva, aúpan el emprendedurismo.

Baítoa es un pueblo de esto.

Los ciudadanos de mi hermoso Baítoa no les temen al futuro. A los desafíos. A emprender un proyecto.

Puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que nuestros ciudadanos llevan en la sangre el emprendedurismo.

Baítoa es un pueblo de iniciativas.